Donald Trump,  presidente de los Estados Unidos, anunció que derogará el Plan de Energía Limpia (CPP, por sus siglas en inglés), un programa creado durante el mandato del ex mandatario Barack Obama que buscaba limitar las emisiones de dióxido de carbono de las centrales alimentadas a carbón.

Scott Pruitt, director de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE UU, afirmó “Se acabó la guerra contra el carbón”, al anunciar, durante un acto en el estado minero de Kentucky, que hoy firmará una nueva orden para derogar el CPP.

El director dijo que ningún organismo del Estado federal “debería jamás usar su autoridad” para “declarar la guerra a algún sector de nuestra economía”. Para el funcionario de Trump, deshacerse del CPP marca el punto culminante de una larga pelea que inició como fiscal general del estado de Oklahoma, cuando fue uno de los varios procuradores generales que recurrió a los tribunales para intentar bloquear el plan del demócrata Obama.

Pruitt, vinculado de manera estrecha a la industria petrolera y del gas de su estado,  rechaza el consenso general entre los científicos respecto de que las emisiones provenientes de los combustibles fósiles son la principal causa del cambio climático y del calentamiento global.

El presidente estadounidense, quien nombró a Pruitt y comparte sus creencias sobre cambio climático, prometió derogar el CPP durante su campaña electoral del año pasado como parte de una política más amplia para reactivar las minas de carbón del país. Se espera que la orden anunciada por Pruitt declare que el programa de la era Obama constituyó una extralimitación en las facultades del gobierno que contravino a la ley federal al haber fijado parámetros de emisiones para centrales de carbón que éstas no podían cumplir.

El anuncio lo hizo Pruitt durante un acto junto al líder del bloque republicano en el Senado, Mitch McConnell, en el local de Whayne Supply, una compañía de suministros para la explotación del carbón, en la localidad de Hazard. Los dueños de la empresa despidieron al 60% de sus empleados en los últimos años debido a los problemas en la industria.

McConnell admitió que la mayoría de esos trabajos perdidos no se recuperarán. “Se cometió un gran daño. Esto no nos devuelve todo de inmediato, pero evita un deterioro mayor de las plantas alimentadas a carbón en EE UU”, señaló el senador.

El plan de Energía Limpia (CPP) pretendía reducir la contaminación de dióxido de carbono en cerca de un tercio en 2030, en comparación con los niveles de 2005. El plan fue diseñado para las plantas de energía a carbón existentes, y también buscaba promover la producción de energía renovable y una mayor eficiencia energética.   Anunciado en agosto de 2015, el CPP fue enseguida apelado en los tribunales por un grupo de 29 estados y organismos estatales con el apoyo de varias empresas y organizaciones industriales.

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