Según Enel , desde 2009 los paneles solares han disminuido su costo en 90%, mientras que en las instalaciones eólicas la baja llega a 50%.

El 31 de marzo, la central geotérmica Cerro Pabellón, de la multinacional Enel Green Power y la Empresa Nacional de Energía (Enap), inyectó su primer kilowatt al SING, desde Pampa Apacheta, Región de Antofagasta. La central, con una potencia de 24 MW (la mitad de su potencia total), es la primera de su tipo en Sudamérica, en un país cuyo potencial geotérmico es “ilimitado”, dice Diego Morata, investigador del Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes (Cega); “desde el pueblo más al norte hasta el extremo sur de Magallanes”, agrega.

La energía geotérmica es una de las llamadas “renovables no convencionales” (ERNC), sigla que también agrupa a la energía solar, eólica, mareomotriz y pequeñas centrales hidráulicas. Todas contaminan menos que las fuentes convencionales, como el carbón o el diésel, por lo que son claves en la estrategia para disminuir la emisión de CO2, pero son también más caras, aunque cada vez más competitivas. Tanto, que en tres años se ha más que duplicado su presencia en Chile.

Una de las más consolidadas  es la energía solar. Según la Comisión Nacional de Energía (CNE), a febrero, el 76% de los proyectos de generación con ERNC en construcción son solares fotovoltaicos. Ya son el 5% de la capacidad instalada en el Sistema Interconectado Central (SIC) (ver infografía).

“Las renovables han demostrado ser no solo técnica y económicamente viables, sino además competitivas, y pueden convivir armónicamente con los entornos en donde están instaladas”, dicen en Enel Green Power, cuya producción en Chile es 100% renovable no convencional, ayudando a que el 55% de la capacidad instalada de Enel Chile venga de una fuente renovable, aunque de ella mayoritariamente es hidroeléctrica.

En los últimos cinco años se ha visto un desarrollo masivo del sector, debido, en parte, a la apertura normativa que ha permitido “emparejar la cancha” para que las ERNC puedan competir con las tecnologías convencionales; pero también a la significativa baja de los costos de inversión de estas tecnologías, y a la calidad y cantidad de recursos ERNC que tiene el país. Así lo destaco Carlos Finat, director ejecutivo de la Asociación Chilena de Energías Renovables (Acera).

No obstante, permanecen algunas barreras como la falta de capacidad del sistema de transmisión y la inflexibilidad de las centrales convencionales para adaptarse al régimen de operación que requieren las ERNC variables, dice, pero asegura que las metas autoimpuestas por el gobierno (20% a 2025 y 60% a 2035) son posibles y que incluso se podría alcanzar “un 100% de energía renovable al año 2050”.

“Cuando partió el gobierno de la Presidenta Bachelet, en marzo de 2014, solo contábamos con 7% de energías renovables no convencionales en la matriz, y hoy, a marzo de 2017, hemos duplicado la cifra alcanzado el 17% (incluyendo centrales de prueba)”, dice Andrés Rebolledo, ministro de Energía.

Rebolledo comparte el optimismo. “Hoy contamos con casi 4.000 MW de ERNC en operación comercial o en prueba, y superamos con creces la cuota legalmente establecida para este año. Muy probablemente a principios de la próxima década alcanzaremos el 20% establecido para 2025 en la legislación”.

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