Las grandes reservas de litio que subyacen en la Puna pueden convertir a la Argentina en una potencia productora mundial, pero el país todavía está en pañales en cuanto a la industrialización del llamado “mineral del futuro”. Aun así, este proceso conocido como “del salar a la batería” ha comenzado a tomar forma con dos proyectos que demandan US$ 60 millones cada uno y que se pondrán en marcha este año.

Litio SA, una empresa surgida de la asociación entre la provincia de Jujuy (con 60% de la participación) y la compañía italiana Ceri (40%), sería uno de los primeros proyectos. Se trata de un plan integral, que busca agrupar toda la cadena de valor del litio, partiendo desde el carbonato producido por Sales de Jujuy y Exar, dos firmas de las que el gobierno provincial es socio, con 8,5% de participación en cada una.

El ministro de Desarrollo Económico y Producción de Jujuy y presidente de Jujuy Litio SA, Juan Carlos Abud, cuenta que primero se va a empezar con el ensamble de baterías de litio, para conocer el mercado. “En una segunda etapa -relata-, vamos a impulsar la fabricación de material activo y celdas. La primera de ellas demanda US$60 millones y el proceso completo, US$120 millones”.

A fines de diciembre se constituyó Jujuy Litio SA, ahora está terminando el plan de negocios y la pretensión es comenzar a ensamblar en julio de este año. Para eso, según indica Abud, se va a instalar una planta desde cero, en el Parque Industrial de la ciudad jujeña de Perico, que va a tener una producción inicial equivalente a 212 megavatios (suficientes para proveer de baterías a 220 colectivos). “Se generarán 60 empleos directos y 240 indirectos”, destaca el funcionario. La idea es impulsar el arranque del plan industrializador con inversión de la provincia, pero con la posterior incorporación de inversiones del sector privado. “Una vez que esté en marcha la planta, vamos a ir cediendo participación a actores privados (ya hay muchos interesados). Pensamos abastecer al mercado argentino, a América Latina y también a Europa (principalmente a Italia)”, adelanta Abud.

Otro de los proyectos, que intenta agregar valor al litio que abunda en el país, es el de Litarsa (Litio Argentino Sociedad Anónima). Su CEO y fundador, Emiliano Guerrero, comenta que en este momento está en negociaciones por unas tierras en el Parque Industrial San Antonio de los Cobres, en Salta. “De acuerdo a la cantidad y al tipo de baterías que se quieran construir, la inversión demanda entre US$60 y US$120 millones. Nosotros vamos a invertir US$60 millones”, afirma. La idea, según relata Guerrero, es vender 40% en el mercado interno y el resto exportarlo (a Chile y a Brasil, principalmente). La batería para automóvil se vende a US$12.000; la batería para la casa, a un precio de entre US$1300 y US$2000, y la de postes de alumbrado público, a US$70 (van siete en cada poste).

Si bien está claro la Argentina no está en condiciones de competir hoy en el mercado de baterías de celulares y tabletas. Porque todas esas plantas ya están instaladas en China, Italia y República Checa, y ya tienen contratos a futuro con los desarrolladores de telefonía celular. Además, la fabricación de estas baterías requiere una inversión mucho más grande, según precisan los especialistas en el tema. Entonces, la planta de Jujuy Litio SA y la de Litarsa apuntan a otras tres baterías que están en el mercado: la batería de almacenamiento de energía solar y eólica para una casa (es de muy fácil construcción); la batería para los autos híbridos (es la misma que la batería tradicional, nada más que en lugar de cadmio contiene litio), y la batería que va dentro de los postes de alumbrado público.

El director del Laboratorio de Energía Sustentable de la Universidad de Córdoba y coordinador del programa nacional “Del salar a la batería”, Daniel Barraco, dice que lo más fácil de hacer es el ensamblado de la batería (algo que, de hecho, ya hicieron las empresas Probatery y Solar, para abastecer computadoras del plan Conectar Igualdad); lo segundo es elaborar toda la celda, y lo tercero es fabricar material activo. “Yo estoy desde 2012 intentando que se fabriquen baterías en la Argentina”, enfatiza Barraco.

El mercado de las baterías de litio todavía no está desarrollado en América Latina y el triángulo de oro de la fabricación (China, Corea y Japón) tiene copado por varios años Europa y los Estados Unidos. A todo esto hay que sumarle que el fabricante de autos eléctricos Tesla se va a autoabastecer con su propia megafábrica, que está construyendo en Reno, Nevada. “Ante eso, muchos inversores prefieren esperar a que haya mercado para empezar a fabricar. Con esa mentalidad es imposible comenzar la industrialización”, se lamenta Barraco.

Aún hay otros inversores que piensan diferente y cuya estrategia es empezar a meterse donde ya hay un nicho, por ejemplo, en las baterías de almacenamiento, cuya producción permite después dar el salto a la fabricación de baterías para autos. Se especula con que estas últimas se convertirán en pocos años en un boom, ya que en el peor de los escenarios lo que se estima es que para 2026 el precio de un auto eléctrico sea igual al de uno a explosión.

En medio de este afán por comenzar con la industrialización del litio, Y-TEC (con un 51% de participación de YPF y 49% del Conicet) quiere sumar valor desde el conocimiento para el desarrollo de la industria de baterías de litio en la Argentina. Esta empresa trabaja en el desarrollo de nuevos materiales activos de litio para electrodos, con potencial industrial, y el diseño propio de celdas prototipo litio ion. “Estas investigaciones son muy importantes para lograr baterías de alto rendimiento, mayor vida útil y capacidad de almacenamiento”, señalan fuentes de esta compañía.

Y-TEC cuenta con un laboratorio especializado en la producción de compuestos anódicos y catódicos, y está en proceso de adquisición de una planta piloto para el control de calidad de celdas, según estándares internacionales. “Además presta servicios de ensayos de celdas y componentes de litio, junto con asesoramiento técnico de alto nivel”, agregan desde la empresa.

En cuanto a la factibilidad real de instalar una fábrica de baterías de litio en el país, Bruno Rovagnati, CEO de RG/A Latam y estudioso del sector, opina que hay que diferenciar el tipo de baterías, en especial la de autos y colectivos eléctricos, como los que piensa hacer la automotriz china Dongfeng en José C Paz, o baterías para almacenamiento de energía solar o eólica. “La integración vertical es fundamental para poder aprovechar todo el valor que trae el litio a la cadena de producción y para poder quebrar el paradigma tradicional argentino de ser solo exportador de commodities. Sin duda, esto traería a la economía mayor valor agregado, trabajo y educación”, concluye el ejecutivo.

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